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Full text of "!Viva Córdoba! : sainete lírico en un acto dividido en tres cuadros y un intermedio, en prosa y verso"

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ÍÍ1975 

GARLOS  FERNÁNDEZ  SHAW  i  RAMÚN  ASENSIO  MAS 


¡Viva  Córdoba! 

saínete  lírico  en  un  acto 

DIVIDIDO  EN  TRES  CUADROS  Y  ÜN  INTERMEDIO,  EN  PROSA  Y  TERSO 


MÚSICA  DE 


JOAQUÍN  VALVEEDE  (hijo) 


•  ■« 


SOCIEDAD  DE  AUTORES  ESPAÑOLES 
Salón  del  Prado,  14,  hotel 

1.303 


U 


¡VIVA    CÓRDOBA! 


Esta  obra  es  propiedad  de  sus  autores,  y  nadie  po- 
drá, sin  su  permiso,  reimprimirla  ni  representarla 
en  España  ni  en  los  países  con  los  ouales  se  hayan 
celebrado  ó  se  celebren  en  adelante  tratados  interna- 
cionales de  propiedad  literaria. 

Los  autores  se  reservan  el  derecbo  de  traducción. 

Los  comisionados  y  representantes  de  la  Sociedad 
de  Autores  españoles  son  los  encargados  exclusivamente 
de  conceder  ó  negar  el  permiso  de  representación  y 
del  cobro  de  los  derechos   de  propiedad. 

Queda  hecho  el  depósito  que  marca  la  ley. 


¡VIVA  CÓRDOBA! 

SAÍNETE  lírico  en  un  acto 

DIVIDIDO  EN  TRES  CUADROS  Y  ÜN  INTERMEDIO,  EN  PROSA  Y  VERSO 


ORIGINAL  DE 


CARLOS  FERNÁNDEZ  SHAW  ,  RAMÜN  ASENSIO  MAS 


MÚSICA  DE 


JOAQUÍN  VAL  VERDE  (hijo) 


Estrenado  en  el  TEATRO  DE  LA  ZARZUELA  la  noche  del 
día  6  de  Diciembre  de  1902 


-*- 


MADRID 

11.   VELASCO,  1MP.,  MARQUÉS  DE  SANTA  ANA,  11   DDP 

Teléfono  número  561 
1003 


REPARTO 


PERSONAJES  ARTISTAS 

JESUSA Seta.  Tabeenee. 

SEÑA  JUANA González  (N) 

CLOTILDE Sobejano. 

JULIA Maetini. 

ROSA Espinosa. 

RAFAEL Se.       Duval. 

DON  FELIPE Rodeíguez. 

MARSILLA ! Oeéjón. 

PRIMITIVO Moncayo, 

SEÑOR  PEDRO Aeana. 

ANTONINO Maetnee  . 

JENARO Stéen. 

CONVIDADO  lo Galeeón . 

ÍDEM  2.o • Sanz. 

Convidadas  y  convidado?;  e%ro  general 


La  acción  en  Madrid. — Época  actual 


Derecha  é  izquierda,  las  del  actor 


(Sfcs ^ífPcs^Cl^^e^g^ <¿3) 


ACTO  ÚNICO 


CUADRO  PRIMERO 

Una  plazoleta  en  los  barrios  bajos.  A  la  derecha  una  easa,  en  cuyo 
piso  bajo  está  la  guarnicionería  del  señor  Pedro  con  puertas  prac- 
ticables. Casas  al  fondo,  en  una  de  las  cuales  deberá  verse  el  balcón 
practicable  del  cuarto  de  Jesusa.  A  la  izquierda  y  en  el  piso  en- 
tresuelo otro  balcón  practicable  también  y  perteneciente  á  Don 
Felipe,  con  una  muestra  en  que  se  leerá:  "Felipe  Sánchez,  diseca- 
dor.» Portales  en  ambas  casas,  practicables  también,  y  bocacalles 
á  derecha  é  izquierda  en  primero  y  último  término.  Es  de  día. 
Antes  de  levantarse  el  telón  y  durante  el  preludio  de  la  obra, 
■óyese  dentro  el  estrépito  de  una  bronca  callejera. 


ESCENA    PRIMERA 

DON  FELIPE,  SEÑOR  PEDRO,  JESUSA  y  después   PRIMITIVO.    Al 

levantarse  el    telón  están  en  escena  los  dos  primeros,    y    se    percibe 

aún  el  escándalo  de  la  bronca,  que  se  va  alejando 

Hablado 

Fel.  ¡Ahí,  al  moño! 

Pedro  ¡Duro,  hijas,  duro! 

Fel.  ¿Pero  ha  visto  usted  qué  fiera? 

Pedk.o  ¡Y  se  han  dicho  pocas! 

Fel.  Cuando  la  de  los  cangrejos  le  llamó  á  la  otra 

pupitre,  creí  que  perecíamos. 

Pedro  ¡Ya!  ¡ya!  En  fin,  volvamos  á  lo  nuestro.  Ven- 


611751 


6  — 


Jes. 


Fel. 

Pedro 
Fel. 

Jes. 
Fel. 
jes. 

í'edro 
Fel. 
Jes. 
Fel. 

Jes. 
Fel. 

Jes. 
Pedro 
Jes. 
Fel. 


Pedro 


Prim. 


ga  usté  á  ver  cómo  he  puesto  el  salón  pa 
esta  noche. 

(Asomándose  al  balcón  en  corsé  y  con  los  brazos  des- 
nudos,  pero  cubriendo  el  pecho  con  una  tohalla.)  ¡Fe- 
lices, señor  Pedro!  ¡Hola,  vecino!  ¿Qué  ha 
pasado,  hubo  bronca? 
¡Anda  ésta,  cuando  ya  han  arrastrao  los  ca- 
dáveres! 

¡Hija,  qué  Calma! 
Así  se  engorda. 
Me  estaba  lavando. 

Sí,  ¿eh?  (Suspira  intencionadamente.) 

Y  no  era  coga  de  darle  un  cuarto  al  prego- 
nero, ¿verdá  usté?  (a  Pedro  ) 
No  sé  nada. 

(Suspirando  de  nuevo.)  ¡Ay! 
¿Qué  es  eSO?  (Picarescamente.) 

¡Nada,  que  ó  se  retira  usté,  ó  me  hace  nsté 
el  favor  de  quitarse  la  tohalla!  ¡Una  de  dos! 
¡Ay,  sil  ¿Por  qué? 

Porque  aquí  no  nos  gusta  andar  con  tapu- 
jos. 

¡Qué  gracioso! 

(a  Felipe.)  ¡Es  que  es  una  mujer  pa  un  rato! 
¡Vaya,  vaya!  (Mutis.) 

(Ponderando  con  un  ademán  la  redondez  de  formas  de 

la  joven.)  No,  la  verdad  es  que  se  está  ponien- 
esta  criatura,  que  hay  que  hablarla  con  ven- 
tilador. 

¡Bueno,  buenol  A  casa.  Verá  usté  la  que  va- 
mos á  armar  esta  noche  por  ser  mi  cumple- 
años. (Mutis  por  la  guarnicionería.) 
(Sale  lentamente  del  portal  de  la  casa  de  don  Felipe, 
lleva  pantalón  azul,  blusa  larga,  un  mandil  blanco  y 
uu  gorro  del  mismo  color,  de  los  llamados  de  cocine- 
ro. Es  un  tipo  ridiculo  y  lucirá  colgada  del  cuello,  por 
medio  de  unas  correas,  una  tabla  llena  de  rositas  de 
crema,  barquillos  rellenos,  merengues,  etc.  Al  salir,  da 
una  vuelta  por  la  escena  del  modo  más  cómico  posi- 
ble, y  luego  se  adelanta  y  dice:) 


—  7 


Música 


Cuando  á  un  hombre  elegante  y  esbelto 
le  plantan  un  gorro  como  á  un  servidor, 
y  un  mandil  y  una  tabla  repleta 
de  bollos  que  tienen  por  dentro  cartón, 
y  con.  gorro,  y  con  bollos  y  tabla 

se  va  por  ahí, 
y  se  exhibe  sin  miedo  á  un  percance 

por  todo  Madrid, 
aseguren  ustedes,  señores, 

que  debe  de  estar 
á  dos  dedos  de  verse  vestido 

lo  mismo  que  Adán. 


(Hablado  ) 

(Pero  que  exactamente  lo  mismo.) 
Á  perra  chica  vendo  mis  bollos. 
Á  perra  chica  mis  bollos  doy, 
y  ¡Oh, pera  chica!  grito  á  destajo. 
/  Oh,  pera  chica!  por  donde  voy, 
soy  un  tenore  de  ópera  chica. 
I  Sí  que  lo  soy! 


Como  todos  mis  bollos  no  vendo, 
de  un  día  pa  otro  me  suelen  quedar, 
y  anteanoche  una  moza  de  rumbo 
me  armó  un  zipizape  más  que  regular. 
Porque  fué  á  hincarle  á  un  bollo  los  dientes 

y  no  pudo  ser, 
y  me  dijo:  ¡Se  mete  usté  el  bollo 

donde  quiera  usté! 
Pero  ya  no  me  pasa  más  eso, 

porque  desde  ayer 
doy  el  bollo,  recojo  los  cuartos 

y  aprieto  á  correr. 

(Hablado.) 

(¡Pero  de  qué  manera!) 

(Transición.) 


—  8  — 

A  perra  chica  vendo  mis  bollos. 
A  perra  chica  mis  bollos  doy, 
y  \0h,  pera  chica!  grito  á  destajo. 
\Oh,pera  chical  por  donde  voy. 
Soy  un  tenore  de  ópera  chica. 
I  Sí  que  lo  soy! 


ESCENA  II 

PRIMITIVO  y  DON  FELIPE,  que  sale  de  la  guarnicionería 

Hablado 

Pel.  ¡Hombre!  ¡Primitivo! 

Prim.  ¡Servidor! 

FEL.  Me  alegro  de  Verte.  (Mirando  á  uno  y  otro  lado  y 

acercándose   luego  á  Primitivo  con    niueho    misterio.) 

Vengo  de  hablar  con  tu  futuro  suegro. 

Prim  .  ¿Y  qué  hay  de  lo  mío? 

Fel.  No  hemos  hablao  ná. 

Prim.  ¿Y  por  qué? 

Fel.  Porque  no  ha  habió  ocasión. 

Prim.  ¡Ah!  ¿Conque  no  ha  habió  ocasión? 

Fel.  No  señor. 

Prim  ¡Vaya  un  interés  que  usté  se  toma!  (pausa.) 

Mire  usté,  don  Felipe,  usté  que  me  ha  vÍ3to 
de  nacer,  sabe  mejor  que  nadie  que  yo  era 
antes  un  ser  jovial,  entrometido  y  jocoso. 

Fel.  Jocoso  todavía  lo  eres. 

Prim.  Pero  que  tuve  un  díala  desgracia  de  ena- 

morarme de  la  chica  del  señor  Pedro  y  em- 
pezé  á  languidecer. 

Fel.  ¡Exacto! 

Prim  Y  desde  entonces,  yo  no  como  ná  entre  ho- 

ras, ni  fumo  más  que  de  cuarterón,  ni  tengo 
un  sueño  tranquilo,  porque  en  cuanto  pego 
los  ojos  me  se  representa  su  imagen  en  dife- 
rentes hechuras,  y  el  corazón  se  me  salta,  los 
pulsos  no  golpean,  y  la  temperatura  me  se 
pone  en  cuarenta  y  dos  y... 

Fel.  ¿Y  pa  qué  no  se  lo  dices? 

Prim.  ¡Si  ya  lo  sabe!  Pero  las  mujeres  tienen  unos 


_  y  _ 

caprichos  locos.  ¿Qué  dirá  usté  que  se  le  ha 
antojao  ahora? 

Fel.  Veste  á  saber. 

Prim.  Pues  se  le  ha  antojao,  que  esto  de  vender 

bollos  es  una  industria  que  holla,  y  que  si 
quiero  su  mano,  tengo  que  cambiar  de  oficio 
y  trabajar  en  otra  cosa  cualquiera. 

Fel.  ¡Esa  no  te  conoce!  ¡Miá  que  pedirte  á  tí  que 

trabajes! 

Prim.  No,  si  lo  de  menos  es  el  trabajo.  ¿Y  lo  deli 

cao  que  estoy? 

Fel.  i  Y  lo  joven  que  eres!  ¡Veintiocho  años! 

Prim.  Ya  vé  usté.  Pero  lo  principal  es  la  lesión  que 

tengo. 

Fel.  ¿Sí?  Lo  que  tiés  tú  es  una  galvanoplastia 

que  no  te  puedes  lamer. 

Prim.  ¿Yo? 

Fel.  No:  Eguilior.  Anda,  anda  y  trabaja.  ¡Y  avi- 

va, que  te  la  van  á  birlar! 

Prim.  ¿A  mí?  ¿Quién? 

Fel.  El  sacristán. 

Prim.  ¿Marsilla? 

Fel  Ese,  que  se  va  dereofoo  al  bulto,  y  es  más 

guapo,  y  sabe  más  de  mundo  y  tié  más  vis 
cómica  que  tú. 

PRIM.  Haga  USté  el  favor.  (Dándole  la   tabla  de  los   bo- 

llos.) 

Fel.  ¿Qué  quieres? 

PRIM.  (riéndose  muy  estrepitosamente  y  quedando  en  seguida 

muy  grave.)  ¡Já,  já,  já!  ¡(xraciab!  (Coge  la  tabla  se 
la  cuelga  de  nuevo  y  dice.)  Y  SÍ  ve  USté  á  ese,  dí- 
gale usté  que  me  he  sonreído,  y  que  como 
yo  lo  vea  se  come  too  esto,  que  es  peor  que 
si  le  pegaran  un  tiro  en  la  cabeza!  (voceando 

la  mercancía.)  ¡Oh,  pera  chica!  (Mutis  arrastrando 
los  pies.) 

Fel.  ¡Anda  con  Dios,  desgalichao!  ¡Vaya  una  ma- 

dera! ¡Vaya  una  madera  que  tié  el  gacho  este 
pá  hacer  astillas!  ¡Arrea!  ¡El  otro!  Yo  los  en- 
zarzo. ¡Voy  á  divertirme  un  poco! 


—  10  — 


ESCENA  III 


DON  FELIPE  y  MARSILLA,  que  sale  corriendo  por  primera  derecha 
y  al  verle  se  detiene  para  saludarle 


Mars. 

Fél. 

Mars. 


Fel. 
Mars 


Fel. 
Mars. 


Fel. 
Mars. 


Fel. 
Mars, 


¡Buenos  días,  don  Felipe!  ¿Cómo  está  usté? 
¡Hola,  Marsilla!  ¿Qué  te  trae  por  aquí? 
Asuntos  del  párroco.  Voy  á  comprar  el  tan- 
go de  la  cacerola.  Y  á  dos  ó  tres  cosillas  más; 
pero  luego  vendré  pa  felicitar  al  señor  Pe- 
dro, y  ver  si  me  convida  pala...  pala...  pala... 

(Se  detiene  de  pronto  porque  le  falta  la  voz,    se  lleva 
las  manos  al  cuello,  da  un  grito  y  continúa  con  la  ma- 
yor naturalidad  )  Pa  la  noche. 
(Mirándole  con  extrañeza.)  ¡Bueno  hombre,  bue- 

no,  tranquilízate! 

Por  supuesto  que  asistirá  usté  al  baile... 
Usté  se  pinta  solo  pa  esas  cosas  y  aunque 
allí  irán  muchos  con  ánimos  de  divertirse, 
de  seguro  que  no  hay  otro  tan  anima...  tan 

anima...  tan*animá...  (Repitiendo  el  juego  ante- 
rior.) tan  animao  como  usté. 
Pero  oye,  ¿qué  te  pasa  en  el  cuello? 
Cosas  de  la  profesión.  Figúrese  usté  que 
ayer  tuve  un  día  de  mucho  trabajo;  por  la 
mañana  un  funeral,  por  la  tarde  seis  entie- 
rros, anochecido  canté  las  ñores  y  por  la  no- 
che hice  El  puñal  del  Godo  y  La  peste  de 
Otranto. 

¿Y  dónde  hiciste  esas  cosas? 
En  el  salón  del  señor  Zorrilla.  Siento  no  ha- 
berle mandao  á  usté  localidá,  porque  hubie- 
ra usté  pasao  la  primer  noche.  ¡Qué  de  aplau- 
sos en  La  peste  de  Otrantol  ¡Uf,  qué  peste! 
Nc,  si  te  creo,  te  creo. 
Eso  sí,  como  yo  me  había  esforzao  una  bar- 
baridá,  llegó  la  escena  de  más  efezto  de  la 
obra,  que  es  cuando  e?toy  á  solas  con  la  Con- 
desa V  al  decirle  aquello  de:    (Accionando    exa- 
geradamente y  con  entonación  trágica  ) 

«Oro  traigo  en  mi  bajel 

que  hace  hundir  la  corva  quilla» 


—  li- 
zas, me  quedé  sin  habla  y  no  pude  pasar  de 
la  corva. 

Fel.  Que  lástima,  ¿eh? 

Mars  .         Ya  lo  creo.  Pero  me  defendí  con  la  mímica. 

Fel.  ¿Con  la  qué? 

Mars.         Con  el  accionao.  Ahora  voy  á  hacer  el  Luis 
Candelas. 

Fel.  ¡Que  bárbaro! 

Mars.  Y  vaya,  no  quiero  yo  que  haya  muchos  ato- 

res que  saquen  un  Luis  Candelas  como  el 
que  yo  saco.  ¡Verá  usté  que  ladrón! 

Fel.  No  necesitas  jurarlo. 

Mars.         Y  es  que  yo  tengo  mucha  naturalidad. 

Fel.  ¡Claro! 

Mars.  Y  mucha  soltura  de  frase. 

Fel.  Sí,  hombre,  sí. 

Mars.  Y  mucha... 

Fel.  Bueno,  mira,  veste  qué  te  va  á  anochecer 

aquí. 

Mars.  Ay,  usté  dispense.  En  hablando  del  teatro 

me  vuelvo  loco.  Pa  mí  no  hay  en  este  mun- 
do más  que  dos  cosas:  el  arte  y  la  mujer. 

Fel.  ¿La  mujer  de  quién? 

Mars.  La  mujer  en  general. 

Fel,  Sí,  y  en  particular  la  chica  del  guarnicione- 

ro. ¡Grana!  ¡Si  te  creerás  tú  que  no  se  sabe 
todo! 

Mars  .         .Bueno,  pues  sí  señor,  ¡ea!  (con  entusiasmo.)  Yo 
la  adoro. 

Fel.  Sí,  ¿eh?  Pues  date  prisa,  porque  la  camela 

otro  hombre. 

Mars.         ¿Quién? 

Fel.  ¡Primitivo! 

Mars  .         ¿El  bollero? 

Fel.  ¡Ese,  que  se  va  derecho  al  bulto,  y  es  más 

guapo,  y  tié  más  mundo,  y  no  sé  como  de- 
clamará, pero  accionando  te  deja  á  tí  así! 

(Señalando  el  suelo.) 

Mars.  (Trágicamente.)  ¡Já,  já,  já'  ¡Ella  me  adora!  Y  si 

ella  me  adora,  ¿qué  me  importa  á  mí  el  bo- 
llero, ni  su  padre,  ni  su  madre,  ni  todo  el 
poder  del  mundo?  ¡Nada!  Contra  todos  jun- 
tos tengo  alientos  y  tengo  bri...  y  tengo  bri... 
y  tengo  bri... 


—  12  - 
Fel.  Y  tiés  brisca. 

MARS  .  (Después  del  consabido  grito.)  Y  tengo  bríos.  (Va  á 

hacer  mutis  y  se  detiene   de    pronto    exclamando  ridi- 
culamente.) 

Lágrimas  de  sangre  lloro 

por  el  querer  que  perdí, 

que  era  para  mi  un  tesoro, 

una  sortija  de  oro 

con  dos  perlas  y  un  rubí. 

¡Ay,  de  mil  ¡Ay,  de  mil 

si  acabaré  llorando 

Yo  que  siempre  rei.  * 

AdiÓS.  (Vase  corriendo.) 

Fel.  Ná  que  esta  nocbe  se  van  á  recoger  los   cos- 

corrones con  espuerta.  ¡Vaya,  á  casita!  (Entra 

en  su  casa.) 


ESCRNA  IV 

SEÑA  JUANA  y  ROSA,  por  la   izquierda;    traen   muchos   envoltorios 
paquetes  etc. 

Jimna  (Muy  sofocada.)  ¡Uf I  ¡Yo  estoy  loca!  También 

tié  tu  padre  ganas  de  jaleos  y  fiestas  y  de- 
monios coronaos.  No  nos  faltaba  más  sino 
que  convidase  á  esos  dos  mamarrachos  que 
te  hacen  á  tí  la  rosca. 

Rosa  ¡Madre! 

Juana  ¡Narices,  digo  yo!  De  tó  lo  que  pasa  nadie 

tié  la  culpa  más  que  tú,  que  no  les  quitas 
las  esperanzas  á  los  dos,  porque  eres  una 
mona  pinturera  y  aquí  va  á  haber  un  drama 
el  día  menos  pensao  y  esto  va  á  durar  hasta 
que  yo  me  atufe  y  te  agarre  por  mi  cuenta 
y  te  levante  las  faldas  y... 

Rosa  ¡Madre! 

Juana  ¡Adentro! 

Rosa  Pero... 

Juana  ¡Adentro  he  dicho!  ¡Pues  hombre!  ¡No  falta- 

ba más!  (Mutis  par  la  guarnicionería  ) 


—  13  - 


ESCENA  V 

RAFAEL  y  DON  FELIPE.  Luego  el  SEÑOR    PEDRO,    que   sale  de  la, 
guarnicionería  con  bastón  y  sombrero 


RAF.  (Entrando  por  el  segundo   término   izquierda   sigilosa- 

mente y  mirando  á  un  lado  y  á  otro.)  ¿Habrá  Salío? 

Fel.  (En  el  balcón.)  ¡Ole!  |Viva  Córdoba! 

RaF.  (imponiéndole  silencio.)  ¡Chist! 

Fel.  Te  esperaba  hoy. 

Raf.  ¡Chist! 

Fel.  (a  medio  voz.)  Perdona  que  no  baje  ensegui- 

da^ Tengo  que  entregar  hoy  mismo  una  ca- 
catúa disecada  y  dos  relojes  compuestos...  y 
no  me  dejan... 

Raf.  ¡Si  usté  es  un  estuche! 

I^el.  Pero...  verás,  verás  luego.  (Mutis.) 

PEDRO  (Saliendo  de  la  guarnicionería.)  ¡Uy  Rafaelillo!  (Le 

abraza.) 

Raf.  ¡Chist! 

Pedro  Hijo  ni  pedrada...  etc.  Hoy  cumplo  cincuen- 

ta y  cinco;  esta  noche  tenemos  cuchipanda. 
¿Vendrás? 

RAF.  (ceñalando  al  balcón  de  Jesusa.)  ¿Ha  amaneció? 

Pedro  Hace  rato. 

Raf.  ¡Ay  señó  Pedro! 

Pedro         Pero  ¿vendrás? 

Raf.  Bueno. 

Pedro         ¡Ole!  ¡Viva  Córdoba! 

Raf.  Por  Dios. 

Pedro  ¡Vi-va-Cór-do-ba!  (En  voz  baja.) 

Raf.  ¡Cayosté!  Ya  osté  sabe  que  no  hay  ná  en  er 

mundo  que  me  yegue  más  á  lo  jondo.  ¡Viva 
Córdoba!...  Cuando  lo  oigo  en  la  plasa  me 
párese  que  me  dan  un  beso  en  el  corasón; 
porque  eso  é  la  santa  é  mi  mare,  mi  casita 
de  aya  bajo,  la  Virgen  de  Linares,  er  Gua- 
darquivir,  los  medios  é  Montiya  bebíos  en 
el  Briyante...  mi  vía  entera!  ¡Viva  tó  eso! 
Pero  no,  no;  ya  osté  sabe  que  ese  é  mi  grito 
de  alegría,  pero  que  ya  no  lo  doy  hasta  que 


—  14  — 

me  haya  apoderao  de  esa  indina  por  com- 
pleto. 

Pedro  Pero,  si  está  por  tí,  por  tí  sólo  y  siempre  por 
tí. 

Raf.  Cayosté,  señor  Pedro,  que  ya  sé  de  sobra  lo 

que  va  osté  á  decirme:  que  tié  cuatro  cuar- 
tos, que  no  le  píe  ná  á  naide,  que  é  güeña 
como  los  ángeles  y  limpia  como  los  chorros 
del  oro...  Sí  señor.  Pues  con  tó.y  con  eso  diga 
osté  que  me  da  la  vía  pa  quitármela.  Es  nie- 
ve y  too  un  fuego  no  la  enciende,  la  errite. 

Pedro  Ya  sabes  que  pa  tos  es  lo  mismo.  Un  alma 
de  Dios,  simpaticona,  y  franca.  ¡Pero  hijo 
mío,  con  un  hígado! 

Raf.  ¡Eso! Tranquila  siempre,  siempre  igual.  ¡Una 

guitarra  que  suena  siempre  con  sordina! 

Pedro         ¡Calla! 


ESCENA  VI 


DICHOS  y  JESUSA  al  balcón 


J^ES.  (Sale  y   cuelga  la  tohalla  en    la  barandilla  del  balcón. 

Aparece  ya  vestida  como  para  salir  á  la  calle.)  ¡Bue- 

nos  días! 
Raf.  ¡Jesusa! 

Jes  ¡Hola,  Rafael! 

Raf  ¿Subo? 

Jes.  No.  Voy  á  salir.  Espera.  (Mutis )  , 

Pedro  Vaya.  Aquí  sobra  uno.  Que  no  me  faltes  á  la 

noche. 
Raf.  ¿Va  ella? 

Pedro         ¡Claro! 
Raf.  Pues  entonces.. 

PEDRO  Hasta  luego.  ¡Ah!  Y  Oye.  (Acciona  imitando  una 

suerte  del  toreo   y   rematándola   lucidamente.)  ¡ESO, 
abui'l  (Mutis  por  la  izquierda.) 

Raf.  Ya  está  ahí,  ¡  Ay  Dios  mío  de  mi  alma! 


—  15  - 

ESCENA  VII 

RAFAEL     y    JEfUSA 

Jes.  ¡Buenos  días!  (saliendo.) 

RAF.  (Con  entusiasmo  )   Uy,  la  gloria 

der  mundo,  y  el  oro  en  pasta. 

¡Uy,  bendita  sea  la  mare 

que  te  hecho  al  mundo,  serrana, 

y  Dios  bendiga  tu  cuerpo, 

y  Dios  bendiga  tu  grasia, 

y  esa  boca  menudita, 

y  ese  lunar  de  la  barba, 

y  tó  lo  demás  que  sube 

y  tó  lo  demás  que  baja! 

JES.  ¿CÓmO  está??  (Muy  tranquila.) 

Raf.  (con  ira  )         (¡Maldita  sangre 

.  de  chufas!)  (Transición.)  ¿Yo?  Bueno,  gracias. 

(Con  entusiasmo  después  de  una  pausa.) 

¡Pero  cuidao  que  me  gustasl 
Jes.  ¿Qué  tal  anteayer  en  Málaga? 

Raf.  ¡Yo  superior  en  dos  pares! 

Jes.  ¡Oigo  la  corrida! 

RAF.  (Con  ira.)  ¡Mala!  (Transición.) 

¡Ah!  Te  he  compuesto  una  copla. 
Jes.  ¿Sí? 

Raf.  ¡Yo!  De  esas  que  se  cantan 

solas  porque  son  bonitas 

de  verdá.  Atiende  y  calla. 

(con  mucha  pasión.) 

Yo  no  sé  qué  é  lo  que  quiere 
la  mujer  á  quien  yo  quiero. 
Debe  de  queré  mi  vía 
porque  por  ella  me  muero,  (pausa.) 

Jes  Y  ¿vas  á  estar  muchos  días 

por  aquí0 

Raf  (Desconcertado.)  ¡Toa  la  semana! 

Jes  .  Me  alegro.     " 

Raf  ¿De  veras? 

Jes  .  Mucho. 

Raf.  Pues,  verás  tu... 

Jes.  ¿Qué  te  pasa? 


—  46  — 

Raf.  (A  esta  hay  que  darla  castigo.) 

Vi  el  miércoles  en  Triaría 

una  chica  muy  morena 

y  muy  juncal,  no  muy  guapa. 

Así,  como  tú,  pero  hija, 

con  un  aquél  y  una  gracia 

en  el  cuerpo  y  en  los  ojos 

y  un  calor  en  las  palabras 

y  un  estilo  en  los  andares 

que  yo  me  quedé  mirándola 

y  me  dije:  Rafaeliyo 

déjate  ya  de  jonjanas. 

¡No  pongas  en  un  mal  ange 

los  ojitos  de  tu  cara, 

que  ahí  tiés  una  hembra  castiza 

como  tú  no  la  soñabas! 

(Chúpate  esa.) 
Jes  .  ¿Han  dao  las  once? 

(Pausa.) 

Raf.  ¿Qué  si  han  dao  las  once?  ¡Vaya, 

niñal  ¡Tú  á  mí  no  me  tomas 

la  coleta!  (Vaá  irse  ) 

Jes.  (Deteniéndole  )  ¡Escucha!  ¡Aguarda! 

(Con  mucha  picardía  y  como  curiándose. ) 

El  día  menos  pensao... 

te  encuentras  con  que  nos  casan. 
Raf.  ¡Cá!  ¡Tiés  tú  que  despertarte  . 

primero!  ¿Quién  te  aguantaba 

por  los  siglos  de  los  siglos 

á  su  lao  con  esa...  guasa? 
Jes.  Tú  sí  que  tiés  que  cambiarte. 

Tú  que  por  tó  te  disparas. 
Raf.  Tiés  que  espabilarte. 

Jes.  ¡Loco! 

¡Tiés  que  sosegarte! 
Raf.  ¡Pava! 

¡Ten  más  genio! 
Jes.  ¡Y  tú  más  vistal 

Raf.  ¡Hierve! 

Jes.  ¡Templa! 

Raf.  ¡Sube! 

JES.  Baja.  (Pausa  larga.) 

Raf.  Mira,  si  me  quieres,  dímelo, 

confiésalo  mala  entraña, 


—  t7  - 

y  ya  pues  ir  son  riéndote 
de  duquesas  y  de  infantas 
na  más  que  con  ir  pensando 
en  la  vida  que  te  aguarda. 
¡Habrá  mujeres  más  buenas 
y  más  ricas,  y  aun  más  guapa*, 
pero  no  ha  de  habé  ninguna 
más  felí  que  tú,  chávala! 
Yo  besaré  donde  pise?, 
yo  beberé  tus  palabras, 
yo  me  pasaré  las  horas 
mirándote  las  miradas 
pa  conoserte  los  gustos 
y  adivinarte  las  ganas. 
Dueña  serás  de  mi  vida, 
dueña  serás  de  mi  casa, 
y  serás  surtana  hermosa 
de  Córdoba  la  surtana. 
¡Tú,  manojito  de  flores! 
¡Tú,  muñequita  de  plata! 
¡Tú,  reina  de  lo  bonito, 
y  emperatriz  de  la  grasial 
Y  en  cambio,  si  no  me  quieres, 
dímeloiambién...  y  acaba, 
pa  recomerme  de  pena, 
pa  repudrirme  de  rabia, 
y  pa  que  me  coja  un  toro 
mañana  mesmo  en  la  plaza. 
¡Quítame  las  ilusiones 
déjame  sin  esperanzas, 
pero,  por  Dios,  no  me  tengas 
más  tiempo  con  estas  ansias, 
porque  así,  conforme  estamos, 
me  engañas,  y  no  me  engañas; 
me  das  la  sed  por  el  gusto 
de  quitarme  luego  el  agua; 
te  alegras,  y  no  te  alegras; 
te  arrancas,  y  no  te  arrancas; 
me  quieres,  y  no  me  quieres; 
me  matas,  y  no  me  matas; 
y  yo,  si  quiero  mi  vida, 
é  por  tí,  si  te  hase  farta 
y  si  tú  no  has  de  quererme 
ni  quiero  vida...  ni  nadal 


—  18  — 


Jes. 

¿Has  acabao? 

Raf. 

Por  supuesto. 

Jes. 

Pues,  adió-:. 

Raf. 

Pero,  ¿te  marchas? 

Jes. 

Naturalmente. 

Raf 

De  modo 

que  me  quedo... 

Jes. 

(con  coquetería  )     Como  estabas. 

Raf. 

¡Pero  Jes  usa  1 

Jes. 

Lo  dicho. 

Raf 

Oye,  atiende. 

Jes. 

Hasta  mañana. 

(Mutis  Jesusa  por  la  derecha.) 

Raf. 

¿Hasta  mañana  me  ha  dicho? 

[Pa  qué  espsrar  á  mañana! 

¿Que  no  te  logro?  [Antes  muerto! 

¡Jurao  va!  ¡Por  éstas!  [Míalas! 

(Mutis  derecha  precipitadamente.) 

ESCENA  VIII 

Un  momento  antes  de  hacer  el  mutis  Rafael  habrá  salido   el  SEÑOR 

PEDRO  por  el  último  término  de  la  izquierda  y  desde  alli  habrá  oído 

todo  el  final  de  la  escena.  Cuando  el  torero  desaparece,  y  loco  vase  tras 

de  Jesusa,  el  señor  Pedro  se  adelanta  rápidamente 

Pedro  ¿Eh?  Pero,  ¿qué  es  esto?  ¿Está  loco  ese  chi- 
co? (Llamándole.)  ¡Rafael!  ¡Rafael!  Pero,  ¿dón- 
de vas,  hombre?  ¡Rafael!  ¡Maldita  sea!  (Hace 

mutis  corriendo  y  vuelve  en  seguida  trayendo  á  Rafael 

a  empujones.)  Pero,  ¿tú  estás  en  tu  juicio? 
Pero,  ¿tú  quiés  perderte,  muchacho? 

Raf.  Tié  osté  rasón,  señor  Pedro.  No  merece  la 

pena. 

Pedro         ¡Ay,  qué  falta  de  mundo! 

Raf.  No  e  farta  e  mundo,  no.  Es  que  soy  un  ma- 

nojo de  nervios,  y  estoy,  por  dentro,  reque- 
mao,  y  esa  mujé  ..  Vamos,  que  me  descom- 
pone, que  me  mata. 

Pedro         ¡Qué  criatura! 

Raf.  Si  es  que  lo  toma  tó  con  una  mandanga. 

Mirosté,  la  digo  que  la  quiero,  y  ná;  que  la 
aborrezco,  y  ná.  La  dicen  que  ando  de  co- 


19 


Pedro 

Raf. 

Pedro 

RaF. 

Pedro 


Raf. 

Pedro 


Raf 
Pedro 

Raf. 

Pedro 


Raf. 
Pedro 

Raf. 

Pedro 

Raf. 
Pedro 


beo  con  esta  y  con  la    otra,  y  ná,  siempre 

ná.  Tó  la  tié  sin  cuidao.  |Qué  mujé!  Quisia 

yo  que  un  día  se  me  arrancase  aunque  nce 

echase  al  hule. 

Oye,  oye.  Yo  la  digo,  tú  la  dices,  el  otro  la... 

¿Sabes  una  cosa? 

¿Qué? 

Que  Guillen  fué  torero. 

Ya  lo  sé. 

Y  que  tú,  el  hombre  de  tronío,  el  banderille- 
ro de  moda,  el  que  se  echan  á  la  rebata  las 
mujeres  de  mérito,  tú  eres  un  niño  de  teta. 
Puede. 

Y  yo  que  te  vengo  oyendo  lo  mismo  hace 
dos  meses,  yo,  soy  una  cosa  así  como  el 
tonto  de  Colmenar. 

Puede,  sí,  señor. 

Y  esto  se  ha  acabao.  Tú  vienes  á  la  fiesta 
esta  noche... 

Señor  Pedro,  yo  no  estoy  pa  fiestas. 
Tú  vienes  á  la  fiesta  te  digo  y  allí  vas  á 
hacer  lo  que  yo  te  aconseje  y...  vamos  den- 
tro que  tenemos  que  hablar. 
Vamos. 

Pero,  señor,  si  parece  mentira  que  no  se  me 
haya  ocurrido  antes. 
¿El  qué? 

Nada.  Tú  hazme  caso  á  mí.  Y  verás  tú,  ve- 
rás tú. 

Pero  escuche  osté... 
¡Anda,  hombre!  ¡Si  cuando  yo  te  digo!  (Mutis 

por  la  guarnicionería.) 


ESCENA  IX 

DON  FELIPE  que  sale  de  su  casa  y  en  seguida  PRIMITIVO  que  llega 
por  el  fondo  lentamente.  Viene  hecho  una  lástima,  con  el  mandil  des- 
trozado, la  tabla  de  los  bollos  partida,  el  gorro  aplastado  completa- 
mente, un  ojo  hinchado  y  la  cara  llena  de  arañazos.  A  medida  que  Pri- 
mitivo avanza,  don  Felipe  retrocede  dando  señales  del  mayor  asombro 


FeL.  VamOS   COn  los  relojes.    (Viendo  llegar  á  Primi- 

tivo.) Pero,  ¿qué  es  esto?  ¿De  dónde  vienes? 


—  <20  — 

Prim.  (Muy  emocionado.)  De...  de  la  calle  de  Peligros. 

Fel.  Ya  lo  veo,  ya...  ¡Cámara,  qué  facha!  ¿Qué 

tiés  al  lao  del  ojo? 

Prim.  Un  arañazo. 

Fel.  Pero,  ¿qué  es  lo  que  te  ha  sucedido? 

Prim.  Que  me  he  pegao  con  uno. 

Fel.  ¿Nada  más?  Pero,  ¿cómo  ha  sido  eso? 

Prim.  ¡Cosas  de  la  vidal  Estaba  yo  tan  tranquilo  en 

la  esquina  del  Caballero  de  Gracia,  vocean- 
do: ¡oh  pera  chical  con  este  acento  extran- 
jero que  empleamos  los  del  oficio,  cuando 
se  me  acerca  un  tío  que  venia  por  la  calle 
del  Clavel,  me  dice,  de  buenas  á  primeras: 
¡Oiga  usté,  seglar! 

Fel.  ¡Anda  Dios! 

Prim.  Conforme  lo  digo.  Yo,  al  ver  que  me  llama- 

ba seglar,  volví  la  cabeza  pá  otro  lado,  por- 
que soy  prudente;  pero  el  tío  aquél,  que  por 
lo  visto  venía  con  gana  de  distraerse,  se  me 
acerca  más  aún,  me  da  en  un  hombro  y  ex- 
clama: Tengo  una  apuesta  con  unos  amigos 
acerca  de  la  nacionalidad  de  usté,  ¿es  usté, 
por  casualidá,  ruso  ú  cafre?  Soy...  soy  de 
Socuéllamos,  le  contesto,  y  va,  y  me  dice: 
lo  he  conoció  en  el  modo  que  tié  usté  de 
pronunciar  las  haches. 

Fel.  ¡Leñe! 

Prim.  Bueno,  me  cegué.  Nos  agarramos3,  y   me 

echó  la  zancadilla.  Caí  debajo,  nos  liamos 
a  golpes,  acudió  la  gente... 

Fel.  Y  os  separaron. 

Prim.  ¡Cá,  hombre!    Hicieron  corro   alrededor  y 

hasta  hubo  desahogado  que  tomó  asiento 
en  la  acera  pa  ver  el  espectáculo  con  más 
comodidá.  Y  á  tó'esto,  yo:  ¡Púm!  ¡púml 
¡púm!  oyendo  á  los  espectadores  que  me  de- 
cían: ¡Anda  con  él,  que  ya  es  tuyo!  ¡Dale  en 
tómbola!  Cinco  á  ocho  por  los  azules.  Hasta 
que  al  pobre  le  entró  una  congoja...  y  se 
quedó  como  un  pájaro...  Porque  lo  que  yo 
le  decía:  Señor,  si  no  es  usté  hombre,  méta- 
se con  las  costureras. 

r  EL.  (Fijándose  en  las  descalabraduras  que  trae  Primitivo  ) 

Y  tú,  claro,  vienes  así  del  aire. 


—  ul\  — 

Prim.  De  que  he  venío  pegándome  de  rabia  por  el 

camino. 

Fél.  ¿De  modo  que  ya  te  habrás  desahogao? 

Frim.  ¿Quién?  Sí,  ¡tengo  yo  buena  la  sangrecita! 

¡Quisiera  que  alguien  me  hiciera  tanto  así, 
pa  comérmelo!  ¡Pero  para  comérmelo! 


ESCENA  X 


DICHOS  y  MARSILLA,  con  una  vela  en  una  mano,  una  bandurria  en 
la  otra  y  una  caja  con  un  corsé  debajo  del  brazo 


Mars. 
Fel. 
Prim. 
Mars. 

Fel. 


Mars. 


Fel. 

Frim. 

Mars. 


Prim. 

Fel. 

Mars. 


Prim. 
Fel. 

Prim. 

Mars. 

Fel. 

Prim. 
Mars. 

Fel. 


Ya  estoy  de  vuelta. 

¡Atiza! 

(¡Anda,  mi  rival!) 

(¡El  bollero!  ¡Vas  á  tragar  quina!) 

(Ahora  se  enzarzan  éstos.)  (pausa  corta  durante 

la  cual  Marsilla  y  Primitivo  se  dirigen  miradas  de  en- 
cono.) ¿Y  qué  te  trae  por  aquí?  • 
Pues,  nada.  (Muy  alegre.)  ¿Sabe  usté  que  ya 
estoy  convidado?  Me  he  encontrado  al  se- 
ñor Pedro  y  me  ha  rogao,  por  Dios,  que  no 
falte. 
Pues  claro;  ¡no  te  lo  decía  yo!  (Duro.) 

(Escupiéndose  la  mano.)  (¡A  la  Ulia!) 

Yo  no  quería  ir,  pero  el  hombre  me  dijo: 

Haga  usté  el  favor  porque  es  un  antojo   de 

mi  chica,  y  ya  sabe  usté  que  todo  lo  que 

hay  en  mi"  casa  es  de  usté. 

(;Á  las  tíos!) 

(a  Primitivo  )  (Si  te  callas,  no  tiés  vergüenza.) 

(a  don  Felipe.)   Y  usté,  que  es  hombre,  ya 

sabe  que  esto  es  como  decirle  á  uno.  Ves  y 

abusa. 

¿Se  puede? 

(Gozoso  porque  prevee  la  bronca.)  Adelante. 

(a  Marsilla  )  ¡Servidor! 

(Engallándose.)  ¿Qllé  hay? 
(Protandoselasmanos.de   gusto.)    (Se    empezó    el 

festival. 

Usté  es  un  embustero. 

Oiga  u&té. 

¡Primitivo! 


-  22 


Prim. 


Mars. 
Prim. 


Fel. 

Mars. 

Prim. 

Mars. 

Prim. 

Mars. 

Fel. 

Prim. 

Mars. 

Fel. 

Prim. 

Mars. 


Mars. 
Fel. 
Prim. 
Mars. 


Déjeme  USté.  (Retirando  á    don  Felipe)  Usté    6S 

un  embustero,  y  ni  usté  tié  mundo,  ni  es 

guapo,  ni  sabe  lo  que  es  vis  cómica. 

Más  que  usté. 

Y  si  el  objeto  de  usté  ha  sido  darme  lo  que 

vulgarmente  se  llama  dentera,  permítame 

usté  que  bostece  porque  he  tenío  el  honor 

de  ser  el  primer  invitao. 

Eso  es  veidá,  sí. 

¿El  primer  invitao?  [Ay,  qué  gracioso! 

Qué  dice  USté?  (Agresivamente  ) 

[Ay,  qué  gracioso  I 

Conque  gracioso,  ¿eh?  ¡Toma!  (Le  aplasta  un 

merengue  en  la  cara  y  le  pone  perdido.) 

j  Cochino! 
¡Vamos,  hombre! 
¡Chupa,  golfo! 
¡Ladrón! 
¡Bollero! 

¡Toma!)  (Descargando  un  guipe  sobre  don  Felipe  con 
la  tabla  de  los  merengues,) 

(Enarbola  la  bandurria  y  la  descarga  sobre  Primitivo: 
pero  éste  esquiva  el  golpe  y  lo  recibe  don  Felipe. 
Al  hacer  este  movimiento  agresivo  Marsilla  deja  caer  la 
caja  que  lleva  debajo  del  brazo  y  rodará  por  el  suelo 
un  corsé  muy  vistoso  que  va  en  ella.  Por  fin  Primi- 
tivo sujeta  á  Marsilla  y  caen  ambos  al  suelo,  mientras 
don  Felipe,  que  ha  recibido  una  coz  en  la  espinilla,  se 
coge  la  pierna  dando  gritos  y  quedando  en  \in  pie  al 
caer  el  telón.  Hasta  el  momento  de  recibir  el  golpe, 
'verdaderamente  doloroso,  don  Felipe  ha  reido  á  car- 
cajadas.) 

¡Ay,  ay,  ay! 

¡Que  me  dais  á  mi! 

¡Toma! 

¡El  Corsé,  el  COrsé!  (Mucho  movimiento,  gritos  y 
golpes.) 


MUTACIÓN 


(intermedio    de  orquesta  con  aires  populares.) 


i'ó  — 


CUADRO  SEGUNDO 

Fi  obrador  de  la  guarnicionería  adornado  con  útiles  y  enseres  del  ofi- 
cio Sofaes  y  sillas  de  Vitoria  adosados  á  la  pared.  Puertas  en  el 
fondo  que  comunican  con  la  tienda,  y  otras  laterales.  A  un  lado, 
en  el  fondo,  un  piano  de  manubrio.  Una  araña  tosca,  con  luces 
eléctricas,  cuelga  del  tecbo  y  alumbra  la  escena. 


ESCENA  PRIMERA 

SEÑOR  PEDRO,  SEÑA  JUANA,  ROS  Y,  RAFAEL,  JESUSA,  ANTO- 
NINO,  JENARO,  CLOTILDE,  JULIA  y  MARSILLA.  Convidadas  y 
convidados.  Al  levantarse  el  telón  cuadro  vistosísimo  y  animación 
extraordinaria.  Todos  los  concurrentes  vestirán  de  fiesta  y  las  muje- 
res aparecerán  engalanadas  con  mantones  de  Manila  y  flores  en  la 
cabeza  y  en  el  pecbo 

Música 

Baile  por  dos  rnuebacbas.  CORO  general  y  AKTONINO 

Coro  ¡Mucho!  ¡Venga! 

¡Duro!  ¡Sá! 
¡Ole!  ¡Digo! 
¡Vamos  á  ver  la  verda! 
¡Bueno  va! 
¡Bien  está! 
¡Arza,  dale! 
¡Ay,  viva  tu  mamá! 
¿Qué  tal? 
Muy  bien. 
No  se  puede  pedir  más. 
¡Ay,  qué  bien  que  bailan! 
¡Qué  atrocidad! 
Ant.  ¡Ay,  ay! 

¡Ahí  va  el  ratón! 
Coro  Uy,  uy,  uy. 

Todos         A  los  hombres  moviendo  su  talle 
se  llevan  de  calle, 
uy,  uy,  uy. 


Vayíi  un  i  un-po  ?alao, 

y  adema,-  dmbreao. 
Al  mirar  cómo  baila  esa  moza 

mi  sangre  retoza, 
y  comprendo  que  ai  venios  \ 
se  muera  de  gusto  media  ht 

[Gracia,  sangu 

¡Ole  ya! 

jArza,  dale! 

¡Bueno  va! 
¡Vaya  un  moo  de  bailar! 

(Acompañan  con  palmas.) 

Bien. 


i  dad. 


Hablado 

(Al  terminarse  el  número  Rafael  se  dirige  airosamente 
hacia  las  muchachas  que  han  bailado.) 

Raf.  ¡Ole  mis  niñas!  Eso  es  canela  y  estilo  y  eso 

es  gusto,  y  así  se  menean  las  caderas,  mo- 
sitas. 

Jen  .  Eso. 

Pedro         ¡Viva  Rafael! 

Todos  ¡  V^iva! 

Raf.  Vivan  las  criaturas  con  movimiento. 

ANT.  (Dando  un  grito.)  ¡Ole,  ole! 

Convs.  ¡Ole! 

Jen.  Pues  no  les  ha  gustado  á  ustedes  poco. 

Clot.  Es  que  habla  como  un  ángel. 

Jes.  Hij°,  ni  qne  fueras  el  Niño  de  Cabra. 

Julia  (a  Clotilde.)  Esa  se  ha  picao 

Clot.  (a  juiia  )  Habrá  comido  ajos.  ¡Déjala! 

Pedro  Ahora  es  cuando  va  lo  bueno. 

Raf.  ¿Vamos  con  ella? 

Clot.  ¡áí.  Ande  usté    Rafael,  que  me  da  mucho 

gusto  de  oírle  á  usté. 

Rosa  Y  á  mí 

Jes.  (a  la  seña  juana.)  Pero,  ¿ve  usté  á  esa  mujer? 

Juana  Calla,  tonta. 

Jes.  Estoy  por. . 

Juana  (conteniéndola  )  Ca^a. 

Mars.  Bueno,  ¿y  el  monólogo  que  iba  yo  á  recitar? 

Ant.  (Dándole  un  empujón.)  Siéntese  usté. 

M.ARS.  (Que  cae  pesadamente  en  una  silla.)  ¡Gracias! 


Pedro 
Raf. 

Pedro 


25  -~ 


Duro,  Rafaelillo, 
¿Voy  bien? 
¡De  primera! 


Música 


CORO  y  RAFAEL 

Raf.  Atensión  á  las  palabras. 

Atensión  para  el  compás, 
que  er  que  quiera  acompañarme 
va  á  poderme  acompañar. 

Coro  ¿Qué  será? 

Raf.  La  canción  del  abejorro. 

Coro  La  canción  del  abejorro. 

Raf.  LMucho  oido  y  escuchar. 

Coro  Mucho  oido  y  escuchar. 

Raf.  Atensión,  atensión  y  escuchar. 

(El  Coro  acompaña    con  palmas.    Rafael    imitando    el 
moscardón.) 

Uuú...  Uuú... 
Coro  (lo  mismo.) 

Raf.  La  canción  del  abejorro 

es  mu  fasil  de  cantar, 

siempre  llega  el  abejorro 

cuando  tiene  que  llegar. 

(El  Coro  repite  la  estrofa.) 

Raf.  Los  abejorros  haten 

cuando  volando  van, 

UUÚ  ..  UUÚ  ..  (imita  el  moscardón.) 

Coro  Los  abejorros  hacen 

cuando  volando  van 
etc. 
No  está  mal,  no  está  mal. 
Raf.  Era  Elena 

una  chica  bastante  morena 
que  se  estaba  muriendo  de  pena 

por  Pepe, 
un  sujeto  más  listo  que  Lepe. 

Er  notaba 
que  la  chica  al  mirarla  temblaba, 
y  que  siempre  que  Pepe  la  hablaba 

quería 
ocurtá  la  emosión  que  sentía. 


—  .26  — 

Pero  una  tarde         4 
le  yamó  por  lo  bajo  cobarde, 

y  una  mañana 
arrancóse,  por  fin,  la  barbiana 
que  ya  estaba  la  mar  de  impaciente, 
y  no  sé  lo  que  allí  pasaría 
que  ise  la  gente 
dende  aqner  día... 
Coro  ¿Qué?...' 

Raf.  Que...  Uuú...  Uuú... 

Como  er  barrio  gosaba  con  eso, 
durante  dos  meses  se  habló  del  suceso, 
pero  no  estaba  clara  la  cosa, 
y  como  es  Elena  mujer  muy  hermosa, 
ocurrrió  que  ar  pasar  año  y  pico 
se  casó  con  un  socio  muy  rico. 
Y  hoy  al  Prado  van  á  pasear, 
y  cuando  en  el  coche  los  miran  pasar... 
la  gente  que  disfruta 
con  la  murmuración, 
á  eya  la  dice  cosas 
que  pa  contás  no  son, 
y.á  él  leyaman... 
¡Ca  ..  ramba!  ¡ya  está  aquí  el  moscardón! 
¡Ay,  Jesú,  qué  abejorro,  Jesúl 
Coro  Uuú...  uuú... 

Raf.  jAy,  que  zumba  pa  alante, 

ay,  que  zumba  pa  atrás, 
ay,  mardito  abejorro 
qué  pesao  estásl 
Coro  jAy,  que  zumba  pa  alante, 

ay,  que  zumba  pa  atrás, 
ay,  mardito  abejorro 
qué  pesso  estás! 
Raf.  ¡Ya  está  aquí! 

Coro  [Date  ya!' 

Hablado 

Jen  ¡Ahí  el  estilo! 

Ant.  (Dando  golpes  con  el  bastón.)  Pero  que  muy  bien, 

muy  bien,  y  muy  bien.  Pero  que  yo  ya  hago 

el  abejorro. 


—  27  — 


Pedro 

Juana 
Conv.  1 .° 
Conv.  2.o 

Clot. 


Raf 

Clot  . 

Rab. 

Clot. 

Raf. 

Clot 

Raf. 


Juana 
Jes. 


Raf. 
Jes. 

Raf. 

Jes 

Raf 

Jes. 
Raf. 

JE3. 

Raf. 

Pedro 

Raf. 

Pedro 

Mars. 


Lo  que  estás  tú  haciendo  es  el  buey  toda  la 
noche. 

Mucho,  Rafael. 
¡Ole,  Rafael! 

Oiga  USté,  Rafael.  (Rodea  al  torero  un  grupo  de 
hombres  y  mujeres  que  le  felicitan.) 
(Que  habrá  ido  á  una  mesa  donde  está  la  limonada, 
acércase  con  un  vaso  en  la  mano  y  dice:)  ¡xLS  que 
Canta  COniO  Un  angelí  (Coloca  con  coquetería  una. 
mano  sobre  un  hombro  del  torero  y  le   ofrece   el  vaso 

preguntándole.)  ¿Quiere  usté  refrescar? 
Usté  primero. 

Se  iba  usté  á  enterar  de  mis  secretos. 
Pues  eso  quiero  yo,  mi  vida. 
Podrían  pegarme. 
¿Quién? 

Alguna  persona. 

¡Beba  usté,  niña.  (Clotilde  bebe,  da  el  vaso  a  Ra- 
fael y  éste  bebe  lo  que  ella  deja.  Clotilde  dirige  al  to- 
rero una  mirada  de  pasión,  sonríe  y  se  esponja.  Jesusa 
se  levanta  muy  resuelta  ) 

¿Dónde  vas? 

Déjeme  USté.  (Se  abre  paso  entre  el  grupo   que   ro- 
dea á  Rafael.)  ¿Se  puede?    Con   permiso.  (A  Ra- 
fael.) ¿Me  hace  usté  el  obsequio? 
¿Cómo?  ¿Es  á  mí?  ¿Qué? 
Que  si  me  haces  el  favor  de  tener  más  ta- 
lento y  de  ser  más  persona. 
¿Es  que  te  escuece? 

Es  que  me  da  vergüenza,  (i-e  vuelve  la  espalda.) 
Oye...  mira. 
(volviéndose.)  ¡Rafael! 

(Con  ansiedad.)  ¿Qué? 

Nada.  (Se  separa  de  él  y  desaparece  por  la  tienda.) 

(Muy  apenado  al  señor  Pedro  )  Se  Va,  Señor  Pedro. 

Déjala,  que  vas  bien. 
Señor  Pedro. .. 

A  lo  tuyo.  (Señalando  á  Clotilde.) 

Bueno,  ¿puedo  ya  recitar  el  monólogo? 


-  28  -- 


ESCENA  II 


DICHOS,  menos  JESUSA 


Juana  ¡Ay,  qué  pelmazol 

Oonvs  Si,  sí,  que  lo  recite. 

Juana  ¡Vaya!  Se  salió  con  la  suya  este  mamarra- 

cho. (Van  sentándose  todos.) 

Clot.  Rafael,   aquí  hay  una  silla.  Venga  usté... 

Digo,  si  tié  usté  gusto  en  ello. 

B.AF.  (Obedeciendo.)  ¡Ya  lo  Creo! 

Mars.  (Saludando.)  Gracias,   señores.   (Mirando  á  Rosa.) 

¡La  voy  á  enloquecer! 

TODOS  (imponiendo  silencio  )  ¡Chist,  chist! 

Mars.  (Mirando  á  todos  lados.)  Lo  malo  es  que... 

Pedro         ¿Qué  pasa? 

Mars.  Que  yo  necesitaba  estar  en  alto  pa  poder 

dominar... 
Ant.  ¿En  alto?  (Dando  un  grito.)  Traer  una  escalera. 

(Algazara  general  ) 

Pedro  ¡Antoninol  Aunque  seas  mi  cuñado.  Haz  el 

favor  de  guardar  las  formas. 
Julia  (a  Rosita,  por  Rafael.)  ¡Qué  hombre  más  guape! 

Rosa  ¡Y  cómo  viste! 

Julia  ¡Ay,  chica! 

Todos         ¡Chist,  chist! 
Mars.  (cruzado  de  brazos.)  Empiezo,  ¿eh? 

Ant.  Ya  pué  empezar. 

Pedro  (a  ia  seña  Juana.)  Verás;  tu  hermanito  nos  va 

á  dar  la  noche. 
Juana  ¡Ojalá  Dios! 

Mars.  ¡Allá  VOy!  (Se  retira  hasta  el  foro.) 

VARIOS  Callarse,    callarse.    (Kn  el  momento  de  hacerse  el 

silencio  y  de  ir  Marsilla  á  empezar,  Clotilde  lanza  una 
ruidosa  carcajada  que  corta  la  acción.) 
CLOT.  (a  Rafael,    en  tono  de  reconvención  cariñosa  pero  in- 

dicando que  no  le  ha  disgustado    lo  que   aquél    acaba 

de  decirla  por  lo  bajo.)  ¡Ay,  hijo,  qué  barbari- 
dad! 

Raf.  (Dirigiéndose  d  los  demás.)  Sigan  ustedes,  seño- 

res. [Y  continúa  amartelado  con  Clotilde.) 

MARS.  (Avanzando  rápidamente  y  con  acento  y  ademanes  trá- 


—  29  — 

gicos.)  «[Ah!  No,  110  puede  Ser.»  (Transición.)  Y 

no  puede  ser,  no  es  posible.  Tengo  que  estar 

en  alto. 
A  nt.  ¡Dale! 

Pedro  ¡Pero,  hombre! 

JEN.  ¿Sirve  Una  Pilla?  (Ofreciendo  la  suya.) 

MaR9.  Venga,  probaré.  (Coloca  la  silla  en  el  centro.  Cuan- 

do va  á  empezar,    pierde  el  equilibrio  y  está  á  punto  de 
caer.) 
ANT.  (Chillando.)  CuidaO,  Cllidao,  CUÍdaO,  (Risa   gene- 

ral Vuelve   el  silencio,  y  Marsilla   empieza.  Queda    el 
efecto  cómico  encomendado  al  talento  del  actor.) 

Mars.  ¡Ah!  ¡No!  ¡No  puede  ser!... 

Clot.  (Aparte  á  Rafael )  No  puede  ser. 

Mars.  ¡Mi  frente  abrasa! 

¡Me  duele  el  corazón,  y  arden  mis  sienes! 

¡No  se  puede  vivir  de  esta  manera! 

¡No  se  puede! 

FEL..  (Desde  el  foro.)    ¿Se  puede? 

Mars.  (volviéndose,  indignado.)       No  se  puede. 


ESCENA    III 

DICHOS,    DON  FELIPE  y  luego  PRIMITIVO;  ambos  vestidos    de  un 
modo  muv  llamativo 


FEL.  Buenas  noches,  Señores.    (Salen  varios   á  su    en- 

cuentro.) 

Pedro  Adiós,  don  Felipe.  , 

Juana  Tome  usté  asiento. 

Jen.  Hola,  don  Felipe. 

H'el.  No  molestarse.  No  molestarse. 

Mars  .  (Muy  contrariado  y  sentándose  en  el  espaldar  de  la  si- 

lla.) Vaya.  Está  de  Dios. 

Fel.  (Fijándose  en  él )  ¡Anda,  el  vaticano!  ¿Qué  ha- 

ces tú  ahí? 

Juana  Nos  está  colocando  un  monólogo. 

Fel.  No,  si  este  no  pué  hacer  cosa  buena. 

Pedro  Pero,  ¿viene  usted  sólo? 

Fel.  ¡Cá!  (Asomándose  al  foro.')  Pasa,  hombre,  pasa. 

PRIM.  (Entrando  )  ¡Servidor!  (a1  ver  á  Primitivo  que  viene, 

según  se  ha  dicho,  vestido  llamativamente,    todos    con- 


30  — 


tienen  la  risa,  menos  Marsilla  que  suelta  una  carcajada 
verdaderamente  provocativa.  Primitivo  le  contesta  con 
una  mirada  iracunda.) 

Juana  (¡Jesús  qué  adefesio!) 

Rosa  (¡El  otro!) 

Prim.  (por  Rosa  )  ¡Qué  rica  está!  ¡Ahora  me  aprove- 

cho! 

Juana  (a  su  hija.)  Cuidado  con  lo  que  haces  ¿eh?  No 

tenga  yo  que  calentarte  por  esos  micos. 

Rosa  ¿A  mí?  ¡valiente  par! 

Juana         Bueno,  mucho  ojo. 

pRIM.  (Llegándose  á  Marsilla  y  en  voz  baja.)  Como  110  Se 

vaya  usté  de  aquí  ahora  mismo,  le  pego  dos 
patas  en  el  estómago. 

MARS.  ¿A  mí?  (Queriendo  bajar.) 

PRIM.  (imponiéndole  silencio  con  el  dedo.)  ¡Chist!  EgO  lue- 

gO.  (Se  dirige  bacia  Rosa.  Rafael  habrá  pasado  el  brazo 
por  el  respaldo  de  la  silla  en  que  está  Clotilde.  De  pron- 
to ella  se  estremece.) 

Clot.  Hijo,  por  Dios,  que  me  pone  usté  nerviosa. 

Juana  (ai  señor  Pedro.)  (Por  tu  culpa  vamos  atener 

aquí  un  disgusto.) 
Pedro         (¿Por  mí?) 
Juana  Está  la  infeliz  ahí  en  la  tienda  viéndolo  too 

y  repudriéndose  de  rabia. 
Pedro         Le  está  bien  empleao  por  sosa. 

JUANA  ¡Mírala!  (por  Jesusa  que  asoma  un  momento,  y  al  ob- 

servar que  la  ven  se  retira  en  seguida.) 
ROSA  (a  Primitivo   que   le  habla  al  oido.)  Vaya  Usté   de 

ahí,  so  indecente. 
Clot.  (a  Raiaei.)  ¿Eh?  Pues  hijo,  le  han  engañao  á 

usté.  ¡Too  es  mío! 
Raf.  ¡Así  me  gustan  á  mí  las  mujeres! 

Pedro         (a  Rafael.)  ¿Cómo  va  eso? 
Raf.  Demasiao  bien.  Lo  que  uno  no  quiere... 

Pedro         Pues  aprieta,  que  te  está  viendo. 
Raf.  ¿Dónde  está? 

Pedro         ¡Calla  y  duro! 

Jen.  (a  Marsilla.)  Pero,  vamos,  hombre,  siga  usté. 

Pedro         Sí,  sí,  que  siga. 

MARS.  (Levantándose.)  ¡SÍ  no  fuese   pOl'    ella!  (Se  pone 

en  pie  y  continúa  con  entusiasmo  creciente.) 

En  mi  pobre  cerebro  se  confunden 
las  ideas,  de  un  modo  que  parece 


3t   - 


Prim. 

Unos 
Otros 
Otros 
Mars. 

Ant. 

Mars. 


Fel. 

Mars. 

Pedro 

Prim. 

Fel. 

Juana 
Pedro 
Juana 
Todos 


Mars 
Prim. 
Mars. 
Prim. 

Mars. 

Prim. 

Mars. 

Prim. 

Jen. 

Rosa 

Prim. 


que  me  dan  martillazos  espantosos 
encima  de  la  frente. 
¡Ah!  [Y  ahora  mismo  vengo  del  Senado 
de  asesinar  á  César... 

¡Qué  bruto!  (Escándalo .monumental.) 

¡Bravo! 
¡Fuera! 
¡Que  se  calle! 

(Haciendo  esfuerzos  desesperados   para  que    le  oigan.) 

De  asesinar  á  César... 

Que  lo  mate  Otra  vez.  (Arrecia  el  escándalo.) 
(Continuando  trágicamente  una  vez  restablecido  el  si- 
lencio.) 

De  asesinar  á  César  el  augusto, 
de  asesinar  á  César  el... 

(Suena  de  repente  el  piano  tocado  por  Antonino.  Nue- 
vo escándalo.  Jlarsilla  indignado  va  á  bajar  de  la  silla 
y  se  cae,  yendo  á  parar  sobre  Primitivo  y  don  Felipe.) 

¡Animall 

CJstés  dispensen, 
(incomodado.)  Pero  Antonino. 

(Muy  alegre  á  don  Felipe.)  ¡Lo  han  chafao! 

A  quien  han  chafao  es  á  mí.  ¿Y  aquí  no  se 
baila  ni  se  come? 
Chico,  trae  los  bollos. 

Y  los  del  piano  ¿qué  hacen,  que  no  tocan? 
¡  A  bailar,  señores! 

¡A  bailar  (Se  van  formando  las  parejas.  Marsilla  y 
Primitivo  se  dirigen  al  mismo  tiempo  á  sacar  á  Rosa,  se 
encuentran  en  la  mitad  del  camino  y  se  detienen  mirán- 
dose.) 

¿A  dónde  va  usted? 

A  donde  me  da  la  gana,  ¿y  usté? 

A  lo  mismo. 

El  caso  es  que  yo  iba  á  sacar  á  bailar  á  una 

joven... 

Y  yo  también. 
¿A  que  no? 
¿A  que  sí? 
¡Maldita  sea! 

(a  Rosa.)  ¿Me  hace  usté  el  favor? 

Con  mucho  gusto.  (Va  con  Jenaro.  Marsilla  y  Pri- 
mitivo se  quedan  mirándose  con  la  boca  abierta.) 

Creo  que  le  han  hecho  á  usté  un  feo. 


—  sí  — 


Mars. 
Pedro 
Raf. 

Pedro 

Raf. 

Pedro 

Ant. 
Pedro 

Clot. 
Pedro 

Raf. 
Clot. 
Raf. 
Clot. 

Raf. 

Clot. 
Ant. 


Pedro 

Ant. 

Pedro 

Ant. 

Raf. 

Varios 


¡Sí,  pues  usté  está  guapol 
(a  Rafael.)  Pero  ¿qué  haces,  hombre? 
Mire  yeté,  señor  Pedro... 
(A  bailar,  que  Jesusa  no  te  quita  ojo,  como 
si  lo  viera.) 
Pero  ¿con  quién? 

¡Ay  qué  gracial  ¡Con  esa  que  se  está  derri- 
tiendo por  tí! 
Pero,  ¿tocan  ú  qué? 

Hagan  ustés  el  favor.  Y  tú,  Clotilde,  y  tü, 
Rafael,  á  bailar. 
Pa  luego  es  tarde. 

(Al  del    organilio.)    Da^    ya.    (Suena   el    organillo; 

bailan  desde  luego  yarias  parejas.) 

(A  Clotilde  )  ¿Hacemos  eso?  (invitándola  á  bailar.) 

¡Cuando  usté  quiera! 

¿Le  gusta  á  usté  pausa  o?  (cogiéndola.) 

(ciñéndose.)  Como  á  usté  le  guste  me  gusta  á 

mí.  (Bailan;  crece  la  animación.) 

¡Clotilde! 

¿Qué?  (Rafael  la  habla  al  oido.)  Embustero. 

(Con  un  botijo  y  regando    el   suelo   por   el   sitio  donde 

bailan  Clotilde  y  Rafael.)   ¿Quién   quié    el   agua? 

(Risa  general.) 

(a  Antonino.)  Miá  que  te  voy  á  echar. 

¿A  mí? 

¡A  tí,  cernícalo! 

¡Vaya!  Mi  cuñao  me  las  paga  esta  noche. 

(En  un  momento  de  entusiasmo  a  Clotilde.)  Pero  qué 

bonita  eres. 

(Reparando  en  el  arte  conque  Clotilde  y  el  torero  bai- 
lan.) ¡Olél  (Aplauso  general  ) 


ESCENA  IV 


DICHOS    y   .TE-iUSA 


Jes. 


Pedro 

Fel. 

Raf. 


(Entrando  rápidamente  )  ¡Rafael!  (Los  que  bailan  se 
detienen.  Los  que  están  sentados  se  levantan.  Cesa  la 
música.) 

Quieto  tó  el  mundo,  (a  Rafael.)  Ya  está, 
(con  la  boca  llena.)  ¿Qué  pasa?  ¿Qué  pasa? 

(Dirigiéndose   á   Clotilde.)    Usté   disimule,    niña. 


33  — 


Ant. 

Pedro 
Ant. 

Pedro 
Ant. 


Pedro 
Ant. 
Juana 
Raf. 

Voces 

Ant. 

Voces 

Ant. 

Voces 


Ant. 
Fel. 


Rosa 

Un  homb. 

Julia 

Juana 

Varios 

Ant. 

Pedro 


(a  Jesusa.)  ¿Que  hay?  (i  a  seña  Juana  detiene   á  Je- 
susa.) 
(interrumpiendo  á  todos  y  poniéndose  en  medio.)  Hay 

que  voy  á  hablar  yo. 

(indignado.)  ¿Tú? 

¡Yol  |Sí!  (a  Pedro.)  ¿Vas  á  decirme  que  me 
calle?  Bueno,  pues  no  me  da  la  gana.  ¡Ea! 
¡Antoninol 

¡No  me  da  la  gana!  Aquí  están  pasando 
esta  noche  cosas  que  no  debían  pasar  y  yo 
tengo  el  deber  y  la  obligación  de  velar  por 
el  decoro  de  mi  señora  hermana,  aquí  pre- 
sente, ya  que  usté  no  vela.  He  dicho. 
¡Sin  vergüenzal 

¡He  dicho  que  me  las  pagaba  mi  cuñao! 
¡Pero  Antoninol 
¡Oiga  usté! 
¡Fuera!  ¡A  la  calle! 
¡No  me  da  la  gana! 
¡Que  lo  echen  I 
¡Estoy  en  mi  casa! 

¡Fuera!  ¡Fuera!  (Confusión;  todos  gritan  y  gesticu- 
lan. El  señor  Pedro  quiere  lanzarse  sobre  Antonino,  pero 
entre  Rafael  y  varios  convidados  le  apartan  de  allí; 
tumulto  indiscriptible.) 
¡Ah!  ¿Sí?  (Enarbola  el  garrote.) 
(Que  adivina  la  intención  de  Antonino.)  Buenas  UO- 
ches.  (Bullicio  tremendo.  Antonino  da  un  garrotazo  á 
la  araña,  y  al  golpe,  se  apagan  las  lnces  de  aquélla. 
Queda  la  escena  á  obscuras  é  inmediatamente  la  sala. 
Desbandada  general.  Voces,  gritos.) 

¡Mamá!  ¡Mamá! 

¡Manuelal 

¡Indecente! 

¡Socorro! 

lAy! 

¡Ole! 

¡Granuja!  (Y  otras  exclamaciones  sueltas  y  variadas.) 


MUTACIÓN 


-  34  — 


CUADRO  TERCERO 

Sigue  la  música,  óyese  grande  y  creciente  vocerío.  Al  volver  la  luz, 
aparece,  de  noche,  la  misma  decoración  del  cuadro  primero.  Den- 
tro de  la  guarnicionería  suenan  las  voces   golpes,  aves,  etc.,  etc. 


ESCENA  PRIMERA 

DON  FELIPE,  JULIA,  JESUSA,  RAFAEL,  JENARO,  ANTONINO, 
CONVIDADOS  y  ORGANILLEROS.  Por  las  puertas  de  la  guarnicio- 
nería, que  está  á  obscuras,  sale  la  gente  de  la  fiesta,  acompañada 
por  el  ruidoso  resonar  de  la  orquesta,  en  revuelto  y  precipitado 
tropel,  y  se  disemina  haciendo  mutis  en  distintas  direcciones.  Los 
organilleros  pasan  también  corriendo  arrastrando  el  organillo.  Que- 
dan al  fin  en  escena,  parados  formando  cuadro  y  en  las  correspon 
dientes  actitudes,  Rafael  y  Jesusa 

Voces  ¡Socorrol  [A  esel  ¡Que  me  imitan!  ¡Socorro! 

Jen.  ¡Antonino! 

JüLlA  ¡Madre!    ¡Madre!   (Antonino  pasa  lanzando  aullidos 

de  perro  atropellado.) 
FeL.  (Que  corre  desalado  y  escapa  por  una  de  las  boca-calles 

de  la  izquierda.)  ¡Que  vienen  dando!  ¡Que  vie- 
nen dandoool 

Raf.  ¡Jesusa! 

Jes.  ¡Rafael! 

Raf.  ¿Qué? 

Jes.  ¿Qué?  (Desafiándose  mutuamente  cou  la  actitud  y  con 

la  mirada.) 


ESCENA  II 

RAFAEL   y  JESUSA 

Música 

Jes. 

Raf. 

Jes. 

¿Qué? 

¿Qué? 
Por  fin  lo  conseguiste, 
me  disparé  por  fin. 

—  35  — 

Yo  ya.  no  me  conozco, 
pero  me  vas  á  oir. 


Vuelve  con  esa  chula 
que  así  te  ha  camelao, 
grandísimo  tunante, 
grandísimo  arrastrao. 


Raf.  Sigue...  (Muy  alegre.) 

Jes.  Vuelve  con  esa, 

y  déjame  otra  vez 
que  yo  no  necesito 
pa  ná  de  tu  querer. 


Raf. 

Más... 

Jes. 

Y  malhaya  el  día 

en  que  te  conocí, 

malhaya  hasta  el  instante 

primero  en  que  te  vi. 

Raf. 

.Por  fin  lo  he  conseguío, 

te  despertaste  al  fin; 

es  tanta  mi  alegría 

que  ya  no  quepo  en  mí. 

No  voy  con  esa  chula, 

que  no  me  ha  camelao, 

ni  soy  ese  tunante, 

ni  soy  ese  arrastro. 

Jks. 

¡Calla! 

Raf. 

No  voy  con  esa, 

ni  te  abandono  ya, 

porque  vivir  no  quiero 

sin  tu  querer  pa  ná. 

Jks. 

¡Calla! 

Raf. 

Bendito  el  día 

en  que  te  conocí, 

¡bendito  hasta  el  instante 

primero  en  que  te  vi! 

Jks. 

¿Y  eres  tú  el  hombre 

que  me  anhelaba, 

que  como  un  niño 

me:  camelaba, 

36 


que  por  mis  030S 
ná  más  veía, 
que  por  mi  sombra 
se  derretía? 
Raf.  ¡Tú  eres  la  jembra 

que  yo  soñaba, 
no  la  que  enantes 
me  camelaba; 
con  sangre  y  nervios, 
con  alma  y  vía, 
¡la  jembra  hermosa 
que  yo  quería! 


Jes.  No  me  hables  más,  no  me  hables 

ya  más  de  tu  querer. 
Raf.  [Escúchame,  Jesusa! 

Jes.  ¡Déjame,  Rafael!  . 

Es  que  el  alma  tengo  hería, 

que  hasta  el  alma  me  has  llegao. 
Raf.  Es  que  estaba  mu  dormía, 

¡gloria  mía! 

¡y  que  al  fin  se  ha  despertao! 
Jes.  ¡Me  repudro  de  rabia! 

¡Te  quisiera  matar, 

y  no  sé  cómo  puedo 

contenerme  y  callar! 
R\f.  La  alegría  me  ajoga, 

ven  aquí,  basta  ya, 

que  mis  brazos  te  esperan 

y  en  mis  brazos  caerás. 

Rafael  Jesusa 

¡Ah!  ¡Ah! 

La  alegría  me  ajoga,  Me  repudro  de  rabia, 

ven  aquí,  basta  ya,  te  quisiera  matar, 

que  mis  brazos  te  esperan  y  no  sé  cómo  puedo 

terroncito  de  sal.  contenerme  más. 

¡Ven  acá!  ¡Ven  acá!  ¡Basta  ya!  Basta  ya! 

que  en  mis  brazos,  chiquilla,  yo  no  sé  cómo  puedo 

sin  duda  caerás.  contenerme  más; 

¡Terroncito  de  sal!  contenerme  y  callar. 

¡Ole  ya!  ¡Basta  ya! 

¡Ole  ya!  ,  ¡Basta  ya! 


—  37 


Hablado 


Raf.  Señor  Pedro,  ya,  ya  puedo 

dar  el  viva .. 

Jes.  Me  tiés  loca. 

Raf.  ¡Natural!  ¡Si  era  imposible! 

¡Tú  tan  simple,  tú  tan  sosa, 
con  ese  cuerpo,  esa  cara, 
esos  ojos  y  esa  boca! 
¡Mentira!  Tú,  si  es  preciso, 
mansa,  dulce,  cariñosa, 
y  si  es  preciso  con  sangre, 
con  corazón.  ¡Uy,  las  mozas 
con  coraje  y  con  entrañas! 
¡Uy,  mi  niña...  y  uy  mi  gloria! 

Jes.  (Como  en  el  cuadro  primero.) 

¿A  cuántos  estamos? 

Raf.  ¡Niña! 

¿Otra  vez?  ¿Te  has  vuelto  loca? 
¿Es  que  quiés  quitarme  el  juicio, 
ó  es  que  quiés  darme  la  coba? 
¿Es  que  me  engañabas  antes, 
ó  es  que  me  engañas  ahora? 
¿Eres  nieve  ó  eres  fuego? 
¿Eres  mala  ó  eres  tonta? 
Habla  ya,  dilo,  revienta 
de  una  vez,  mala  persona, 
que  se  me  abrasa  la  sangre 
y  va  á  arder  como  la  pólvora. 

Jes.  ¡Ah,  sí,  á  veintitrés! 

Raf.  ¡Jesusa! 

Jes.  ¡Espera! 

Raf  ¿Qué  quiés? 

Jes.  Que  me  oigas. 

Conque,  témplate  los  nervios, 
oye...  y  no  te  descompongas. 
Yo.no  soy  de  esas  mujeres 
que  llevan  á  todas  horas 
en  la  mirada  el  deseo 
y  el  entusiasmo  en  la  boca 
Yo  no  soy  de  esas  mujeres; 
yo  no  soy  como  esas  otras 
que  al  ver  á  un  hombre  vestido 


—  38  — 

de  corto...  se  desmoronan. 
Yo  gasto  pocas  palabras 
porque  soy  muy  económica 
y  las  tengo  guardaditas 
pa  cuando  llegue  la  hora. 
Yo  seré  tó  lo  que  quieras 
llamarme  tú;  ¡no  me  importa! 
pero  cuando  llega  el  caso 
y  en  el  corazón  me  tocan, 
la  lengua  se  me  desata, 
la  sangre  se  me  desborda, 
los  ojos  se  me  encandilan 
y  el  alma  se  me  alborota. 
No  soy  nieve,  no;  soy  fuego. 
No  soy  mala,  no;  soy  tonta, 
porque  los  celos  me  encienden, 
porque  tus  ojos  me  emboban, 
porque  me  matan  de  gusto 
las  mentiras  de  tu  boca, 
y  porque  al  ver  que  son  todos 
tus  quereres  pa  mí  sola, 
se  me  va  el  alma  en  un  grito 
de  entusiasmo:  ¡Viva  Córdobal 

(Nuevo  estrépito  en  la  guarnicionería.) 


ESCENA  ULTIMA 

DICH09,  SEÑOR  PEDRO,  SEÑA  JUANA,  MARSILLA  y  PRIMITIVO 
Sale  aquél  persiguiendo  á  éstos,  garrote  en  mano 

MaRS.  ¡Ay! 

Pedro         Sinvergüenzas!  ¡Indecentes!  ¿Qué  es  eso?  (a 

Marsiiía.)  ¿A  qué  ha  entrao  usté  al  cuarto  de 

mi  chica? 
Mars.  A  echar  á  ese. 

PEDRO  ¡Maldita  sea!  (Jesusa  y  Rafael   le  sujetan,  impidién- 

dole que  se  lance  sobre  Marsilla  y  Primitivo  ) 

Prim.  Diga  usté  que  no. 

Mars.  Diga  usté  que  si.  ¡Bollero! 

Prim.  ¡Zaconi! 

Tes  I  (a1  señor  Pedr0-)  ¡Déjelos  usté! 

Pedro         (Se  van  á  acordar  de  mí.) 


-  39 


Juana 
Mars 


Juana 

Prim. 
Juana 
Raf. 
Jes. 

Pedro 
Raf. 

Pedro 


Raf. 

Mars. 

Prim. 

Raf. 

Jes 


¿No  querías  fiesta??..  Toma  fiesteeitas. 
(a  la  seüá  Juana.)  Pues  ya  saben  ustés,  el  día 
que  quieran  celebrar  otra  soirée  no  tién  lis- 
tes más  que  avisarnos. 
Si,  ¿eh?  Vuelva  usté  el  -sábado  que  habrá 
mendrugos. 
Me  ha  gustao  usté. 
¡Vaya  usté  y  que  lo  fumiguen! 

¿Qué  dices?  (A  Jesusa.) 

Que  me  repican 
á  gloria  dentro  del  alma. 
¿Lo  estás  viendo?  (a  Rafael.) 

[Ay,  señó  Pedro, 
las  que  he  pasao! 

¡Vamos,  calla! 

(a  Jesusa.) 

Tú  ven  aquí.  Y  agarrarse 
y,  ¡viva  Córdobal 

Gracias. 
¡Lástima  de  coscorrones 
qué  nos  hemos  dao! 

¡Qué  lástima! 
Y  aquí  termina  el  saínete. 
Perdonad  sus  muchas  faltas. 


FIN 


Otoas  de  Garios  Fernández  Shacu 


TEATRO 

E 
Drama  en  cuatro  actos: 

Severo  Torelli. 

Zarzuelas  en  tres  actos: 

La  llama  errante. 
Los  hijos  del  batallón. 
Don  Lucas  del  Cigarral. 

Comedia  lírica  en  un  acto: 

La  venta  de  Don  Quijote. 

Saínetes: 

Las  bravias. 

La  revoltosa. 

Las  castañeras  picadas. 

Los  buenos  mozos. 

¡  Viva  Córdoba! 

Zarzuelas  en  un  acto: 

El  cortejo  de  la  Lrene 

La  chávala. 

El  gatito  negro. 

Polvorilla. 

La  buena  ventura. 

Los  timplaos. 

El  tirador  de  palomas. 

El  tío  Juan. 

Las  grandes  cortesanas. 

POESÍA 

Poesías. 

El  defensor  de  Gerona. 

Poemas  de  F.  Coppée,  traducidos  en  verso  castellano. 

Tardes  de  Abril  y  Mayo. 

ESTUDIOS   LITERARIOS 

Relaciones  entre  la  Ciencia  y  la  Poesía.  Memoria  leída  en  el 
Ateneo  de  Madrid. 

De  Frangois  Coppée  y  de  los  poetas  líricos  franceses  contempo- 
ráneos. Prólogo  á  la  traducción  de  los  poemas  de  Coppée. 


Los  ejemplares  de  esta  obra  se  hallan 
de  venta  en  todas  las  librerías. 

Será  considerado  como  fraudulento 
todo  ejemplar  que  carezca  del  sello  de 
la  Sociedad  de  Autores  Españoles.